¿Junto a quién paseas? una preciosa fábula…

  • 5 julio 2018

Creo que no hace falta creer en Dios para emocionarse con esta historia. Me la contaron hace unos días cuando compartía con alguien muy especial la historia de la grúa… Si no la conoces, la compartí justo la semana pasada (aquí la tienes)

Emocionado, me contó esta historia…

Pero antes….

Una pequeña recomendación… si por alguna razón rechazas el concepto de Dios, cámbialo por padre o madre, o alguna figura que sabes que te quiere o siempre estará ahí… porque la historia sigue siendo la misma y merece la pena al 100%

HUELLAS EN LA ARENA

Una noche tuve un sueño… soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.

Cuando la última escena pasó delante de nosotros, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: “Señor, Tú me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tú me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba”.

Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: “Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos”.

 

A mí me llena de esperanza. Ya lo he compartido alguna vez… no creo en Dios como un señor de barba blanca en el cielo que dicta y sentencia, bendice y castiga… pero si que creo en algo mucho más grande, por decir algo, y sin duda, en muchas ocasiones, como os contaba con la historia de la grúa, que algo “nos sujeta”. Este cuento lo relata de una manera mucho más bonita, pero el concepto tal vez sea el mismo 🙂

Un abrazo y sigamos, sin duda, paseando por la orilla 🙂

Y por supuesto, que el abrazo sea de corazón a corazón

Ana

About This Author

Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.

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