Deseos que merecen la pena… para todos :)

  • 3 mayo 2018

Ayer, leyendo por tercera vez un libro, me encontré con este poema.

Escrito por un padre a su hija… ya veréis, lleno de deseos que a todos nosotros nos vendrían más que bien. Espero que lo disfrutéis 🙂 Leedlo despacio y si podéis, pensad cada frase de una en una 🙂

Aprovecho para recomendaros los libros de este hombre, Jorge Bucay. Este poema está sacado de uno de sus libros, “El camino de la Felicidad”. Escrito realmente sencillo, con ligeros toques de humor y con conceptos que merecen la pena leer de vez en cuando.

Hasta que lo leáis, aquí os dejo el poema

Antes de morir, hija mía,
quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a disfrutar del amor
a enfrentar tus miedos y confiar en tu fuerza
a entusiasmarte con la vida
a pedir ayuda cuando la necesites
a decir o callar según tu conveniencia
a ser amiga de ti misma
a no tenerle miedo al ridículo
a darte cuanta de lo mucho que mereces ser querida
a tomar tus propias decisiones
a quedarte con el crédito por tus logros
a superar la adicción a la aprobación de los demás
a no hacerte cargo de las responsabilidades de todos
a ser consciente de tus sentimientos y actuar en consecuencia
a dar porque quieres y nunca porque estés obligada a hacerlo

a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo
a aceptar tus limitaciones y vulnerabilidades sin enojo
a no imponer tu criterio ni permitir que te impongan el de otros
a decir que solo cuando quieras y decir que no sin culpa
a tomar más riesgos
a aceptar el cambio y revisar tus creencias
a tratar y exigir ser tratada con respeto
a llenar primero tu copa y después la de los demás
a planear para el futuro sin intentar vivir en función de él

a valorar tu intuición
a celebrar las diferencias entre los sexos
a hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades
a aceptarte así como eres
a crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos
a no avergonzarte de andar riendo a carcajadas por las calles sin ninguna razón
a darte todos los permisos sin otra restricción que la de no dañar a otros ni a ti misma.

Pero sobre todo, hija mía,
porque te amo más que a nadie,
quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a no idolatrar a nadie… y a mí, que soy tu padre, menos que a nadie.

A lo dicho… frase a frase, leedlas despacito, releedlas y volvedlas a leer 🙂

Un abrazo enorme de corazón a corazón

Ana

About This Author

<p>Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.</p>

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