¿Y qué contesto cuando me preguntan cómo estoy?

  • 23 agosto 2017

¿Qué tal estas? es posiblemente una de las preguntas más usadas en nuestro día a día… rompe el hielo y no digo que no muestre en sí un interés genuino, pero muchas veces la preguntamos porque sí… ¿no os parece? y lo digo porque si contestáramos lo que realmente llevamos dentro, la conversación daría para horas 🙂

Yo suelo contestar que bien, y no miento. Eso sí… bien incluye lo que considero estar bien… un poco lo que suelo decir sobre la salud… más relacionado con un estado en el que el cuerpo hace lo que tiene que hacer, y no necesariamente con sentirse bien. Se puede estar vomitando y muy sano, ya que si he comido algo en mal estado, mi cuerpo reacciona, y lo lógico sería echarlo… claramente no me encuentro bien, pero peor sería dejarlo dentro… con las emociones pasa algo parecido. Tal vez no nos guste llorar, sentir miedo, culpa o estar enfadados, pero eso no significa que no estemos bien. 

Vivimos en la sociedad del Facebook y demás redes sociales. Una sociedad en la que se vive hacia afuera y en la que parece que todo es maravilloso y feliz, pero lo curioso es que todos sabemos que ninguna vida es así. Todos lloramos, todos sentimos todo tipo de emociones, y si no las sentimos es probablemente porque las bloqueamos, y a la larga es mucho peor.

Con la muerte del Aita, y con toda la gente que me quiere alrededor, mucha gente me ha preguntado que qué tal estoy. Les digo sinceramente que bien, porque estamos bien… en el sentido amplio claro: sintiéndolo todo: le echamos de menos, a veces se llora, a veces nos reímos, a veces se siento el vacío, a veces gratitud recordando momentos, y a veces sentimientos tan naturales como la culpa y otras emociones que situaciones como éstas despiertan. Todo esto es normal, y lo no sano sería bloquerlo, o eso creo yo.

Acabamos de vivir un suceso dramático en Barcelona y tengo que reconocer que me sorprendió el lema de “no tenemos miedo”. Entiendo el mensaje que se quiere transmitir, pero el miedo es algo normal, lógico y natural después de vivir algo así. Otra cosa es que nos limite y nos bloquee a lo hora de seguir viviendo, o que despierte venganza etc…

Como todo… depende de nosotros. ¿Cómo reaccionamos ante alguien que llora? Muchos lo relacionan con debilidad, con mucha tristeza… y tal vez es la persona con más fortaleza, ya que es capaz de sentir esa tristeza y expresarla, y aquel que no llora puede incluso estar mucho más triste… ¿Cuántos de nosotros bloqueamos y hacemos como que no está? ¿Cuántos de nosotros nos “ocupamos” el día con cosas de fuera para no sentir lo que tenemos dentro y no enfrentarnos a esos sentimientos que no nos gustan?

Hay un momento para todo, y cada uno tendrá que descubrir cuándo tiene las fuerzas necesarias para sentir lo que tiene que sentir. Lo que está claro es que las apariencias, una vez más, engañan. 

Como siempre, un abrazo enorme, y serán, a partir de ahora, de corazón a corazón (algún día os prometo que os contaré cómo se da un buen abrazo)

Ana

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Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.

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