Todos somos diferentes

  • 4 mayo 2017

Como bien dice el título, todos somos diferentes. ¿Y por qué planteo algo que a priori parece tan sencillo? Porque sí que parece sencillo, pero creo que a veces se nos olvida, al menos a mí sí… y al olvidarlo, nos creamos algún que otro problemilla…

A nosotros mismos porque ante las diferentes cuestiones que nos surgen en el día a día, como las relaciones personales, problemas en el trabajo, retos y demás, tendemos a contar con los demás, pedimos consejo etc…, y al olvidar que todos somos diferentes, tal vez olvidemos que lo que para uno es una solución, para nosotros no sea más que una opinión más y no nos ayude. Cómo los demás resuelven los problemas no tiene por qué resultarnos de ayuda, y como siempre digo, tal vez lo único que nos ayude sea darnos un poco de tiempo, mirar para dentro, y ver lo que realmente necesitamos.

Por otro lado, también conviene que nos pongamos en el otro lado: ¿cuántas veces acuden los demás a nosotros contándonos algún problema que tienen y con la mejor intención del mundo les ofrecemos lo que creemos que es una solución? Tal vez sea una solución para nosotros, pero si recordamos que los demás no son ni tienen que ser como somos nosotros, es posible que nos demos cuenta que lo único que necesita esa persona es que escuchemos, y que les ayudemos a generar un espacio para que puedan darse cuenta, desde dentro, de lo que realmente necesitan para poder encontrar la solución…

¿Fácil? Pues no… pero pocas cosas que realmente merecen la pena lo son 🙂

Supone una gran dosis de tolerancia, de confianza y de paciencia, y nadie tiene de eso todo el rato, pero por lo menos ser conscientes y seguir hacia adelante. Permitirnos ser quiénes somos, y no querer ser otra persona… No querer resolver los retos ni querer vivir como otra persona, porque aunque se pudiera, que lo dudo mucho, creo que sólo nos generaría más sufrimiento.

A lo dicho, tolerancia, confianza y paciencia; con los demás, y sobre todo, con nosotros mismos.

¿Lo intentamos? Pasito a pasito, poquito a poco, queriéndonos como somos, que por cierto no es lo mismo que no querer evolucionar 🙂 Supone aceptar lo que hay, y seguir dando pasitos hacia adelante.

Nos vemos por el camino.

Un abrazo enorme a todos

Ana

P.D.: Esto va por ti, Jon, porque siempre estás ahí para recordarme que está bien como estoy, que no hace falta que sea otra persona, y porque siempre creas un hueco en el que puedo encontrar lo que necesito dentro de mí.

About This Author

<p>Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.</p>

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