Se acercan las fiestas… ¿Y? pues depende de ti…

  • 15 diciembre 2016

No hay más que salir a la calle para ver que se acercan las fiestas. Unas fiestas tan esperadas por unos y tan odiadas por otros…

Yo os tengo que reconocer que es una época que me gusta… me invita al recogimiento… La verdad es que no sé muy bien por qué, pero es desde luego una época en la que aprovecho para mirar hacia dentro, soy más consciente de la suerte que tengo, y reflexiono sobre el año que termina y me ilusiono por el año que empieza…

Como decía un amigo el otro día, esta época es exactamente igual que Agosto o Marzo, y la verdad es que sí. Podemos y deberíamos celebrar cada mes, decirnos que nos queremos cada día, aprovechar y hacer un esfuerzo por vernos con personas a las que no vemos mucho.

Tal vez haya cierta falsedad en todos estos días, que mucha gente no sienta nada y finja, pero estoy segurísima de que hay muchas personas que viven las fiestas con ilusión, y tal vez como me pasa a mí, porque me recuerda todas esas cosas bonitas que tenemos alrededor…. No son las fiestas en sí, sino el espacio que generan y que me permiten con más facilidad ser consciente de muchas cosas. Para vosotros igual son otras fechas, pero lo que para mí realmente importa es que de cualquier manera podemos aprovecharlas, como siempre, para mirar un poquito más hacia adentro.

Estas fiestas no representan el materialismo si no quieres, ni la falsedad, ni tristeza. Todo eso supone mirar hacia afuera, analizar las fiestas en función de lo que se ve por la calle, la tele etc…  Mira con otros ojos… para ti ¿qué son estas fiestas? Tal vez oportunidad para sentir gratitud, pasar más tiempo con todos ellos a los que quieres, descansar unos días, aprender a no repetir postre 🙂 e incluso alguna que otra sorpresita, ¿no? Las compras, el estrés, personas a las que medio nos obligan a ver, y los agobios típicos de estas fechas no son, ni mucho menos, lo más importante. Recuerda que depende de ti cómo lo vivas 🙂

Os voy a contar una historia. En mi adolescencia, odiaba las nocheviejas. Como desde los 14 estaba diagnosticada de epilepsia, la idea de fiesta por la noche, cotillón etc… ni se planteaba. La cena del día 31 siempre ha sido especial en mi familia. Diría que es el día en el que más personas nos juntamos… de 60 no baja, incluidos todos mis primos que sí iban a los cotillones. Me daban ¡¡tanta envidia!!! El caso es que pasadas las 12 campanadas, llegaba el momento de felicitarnos el año de uno en uno… os podéis imaginar que suponía un ratito. Entre la emoción del momento, la envidia, la pena etc… me pasé años que no me podía controlar y me echaba a llorar… buscaba a mi madre, le abrazaba y ahí me quedaba hasta que sacaba la última lágrima. Con el tiempo descubrí que la emoción del momento era mucho más fuerte que la envidia o la pena, y a pesar de que no podía evitar echarme a llorar, no suponía un drama tan grande. Os confieso que incluso escribiendo esto se me saltan las lágrimas… y no son de tristeza. Ya os lo he confesado antes: son fechas en las que se ve que estoy más sensible.

Pues ya os dejo a todos. Con muchísimas ganas de que disfrutéis de estas fiestas, cantéis muchos villancicos y os riáis todo lo que podáis en esas cenas familiares 🙂 Y si no son divertidas, que seáis vosotros los que contéis los chistes 🙂

Un abrazo enorme de corazón (y completamente abierto)

Ana

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<p>Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.</p>

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