¿Estamos todos locos?

  • 9 noviembre 2016

La verdad es que tenía otro tema preparado para esta semana, pero he decidido posponerlo dada la actualidad y lo que he visto tras las elecciones americanas.

 

La mayoría de los amigos que tengo en las redes sociales son americanos, amigos y compañeros de trabajo, y llevo meses leyendo todo tipo de opiniones a favor de uno o del otro, y si algo puedo decir hoy, es que me alegro de que haya acabado toda esta locura.

 

Quiero aprovechar esta oportunidad y todo el revuelo que se está generando para compartir un par de reflexiones. La primera, la colgaba hoy mismo en mi Facebook:

“todavía somos responsables de nuestras vidas y de hacer de este mundo un sitio mejor… todavía podemos hacerlo… ¿Por qué no dejar de mirar hacia fuera y mirar un poquito más hacia adentro? Parece que ésta es una gran oportunidad para hacerlo”

 

– ¿Cuánto tiempo de nuestros días pasamos criticando lo que hacen los demás sin analizar lo que hacemos nosotros?

– ¿Cuánto tiempo desperdiciamos cada día en asuntos y quejas sobre los que no tenemos nada de control en vez de intentar mejorar aquello que sí podemos controlar?

– Si en todas las situaciones hay algo bueno, y firmemente lo creo, ¿por qué nos centramos en todo lo que va mal en vez de luchar por todo lo que va bien y que siga mejorando?

 

Esta situación me ha ayudado a reflexionar sobre las incoherencias que cada uno de nosotros llevamos dentro:

  • Criticamos a todos aquellos políticos que no se centran en cuidar el medio ambiente, pero no reciclamos, abusamos de la naturaleza y seguimos usando y comprando todo aquello que queremos y no necesitamos realmente a pesar de los efectos que esto pueda tener en la tierra.
  • Criticamos a todos aquellos que malgastan el dinero, no cuidan de los inmigrantes o no promueven las ayudas sociales y olvidamos ayudar con lo que tenemos, y estamos encantados de seguir con nuestro nivel de vida a pesar de que un pequeño porcentaje de aquello que gastamos a diario supondría una gran ayuda para los que menos tienen; ¿cuántos de nosotros abusamos de las ayudas sociales?, ¿cuántos aprovechamos de aquello que a veces se nos ofrece cuando hay gente que lo necesita mucho más?
  • Juzgamos a aquellos que no hacen más que juzgar al contrario, pero nos vemos incapaces de perdonar a un amigo con el que hace tiempo dejamos de hablar.

Y así, como podéis imaginaros, un largo etcétera.

 

La verdad es que somos libres de actuar como queramos, siempre y cuando aceptemos las consecuencias de aquello que nuestros actos generen (lo hablaremos en un próximo artículo), y tenemos todo el derecho de cabrearnos y estar dolidos y preocuparnos por lo que ha pasado y por lo que pueda pasar en el futuro, pero la verdad es que no tenemos absolutamente ningún control sobre todo eso, a excepción de lo que está en nuestras manos… nuestra actitud, nuestros actos y el efecto que ser conscientes de el impacto que nuestras vidas tiene en los demás. ¿Quién sale el más perjudicado cuando nos preocupamos y nos quejamos? Nosotros. ¿Cómo mejora la situación con esa táctica? Absolutamente nadie. Tengo la sensación de que quejarse, sufrir, y preocuparse por esto y las otras mil razones por las que nos quejamos a diario, sólo consigue alejarnos de lo que realmente importa: nosotros, nuestra conciencia y el seguir cada día, pasito a pasito, procurando ser mejores.

 

Así lo veo yo y sentía la necesidad de compartirlo con todos vosotros. Empecemos a ser coherentes con lo que realmente nos importa, olvidémonos de lo que hacen los demás (sobre todo porque nadie en esta vida mejora y se inspira para evolucionar a base de quejas y protestas) y hagamos el gran esfuerzo de centrarnos en el amor, que aunque pueda sonar cursi, es lo que realmente nos ayuda a mejorar este mundo que tan del revés parece que está a veces.

 

Es nuestra elección cómo vivimos cada segundo de nuestros días. ¿De verdad quieres malgastar esos segundos criticando a los demás, preocupándote sobre cosas por las que no puedes hacer nada? No parece la mejor manera de acercarse a la felicidad.

 

Un abrazo a todos y de corazón, os deseo la felicidad de verdad y la paz que realmente importa, la que sale de dentro.

 

Ana

 

About This Author

<p>Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.</p>

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