¿Qué es lo que realmente importa?

  • 5 octubre 2016

Estaba leyendo un libro que a priori no tiene nada que ver con nuestro cuerpo más físico, y se centra más en la parte más psicológica, nuestra mente etc… y en el primer capítulo me encontré con esto… verdaderas perlas escritas en 1999, que siguen cada vez más vigentes, y que espero se conviertan, dentro de poco, en el verdadero paradigma que todos tenemos sobre salud.

Comparto exactamente los párrafos que más me han gustado/llamado la atención y luego escribo mi parte 🙂

Acerca de la autocuración
La autocuración es el proceso por el cual el organismo produce sus propios remedios y recupera el equilibrio perdido. El término autocuración puede parecer más la expresión de un deseo mágico que la descripción de sucesos reales, pero sin embargo ocurre, momento a momento, en cada ser vivo y es un factor fundamental en la preservación de su salud. La autoacuración se produce tanto a través de los mecanismos de autorregulación como a partir del funcionamiento del sistema inmunológico.

– La verdad es que estoy de acuerdo con el autor en que es posible que el término nos suene a magia y a algo poco real, pero lo cierto es que, analizando la fisiología del organismo, la capacidad que tenemos de sobrevivir a los cambios del entorno, cómo el cuerpo regula las hormonas, la respiración, la digestión y otros muchísimos procesos, no podemos negar que el cuerpo sabe lo que hace. Nos permite adaptarnos cada segundo, defendernos de continuas agresiones como virus y bacterias presentes constantemente en nuestras vidas, reparar heridas y un sin fin de procesos. No sé muy bien por qué no prestamos un poco más de atención a esa capacidad que tenemos de repararnos y de adaptarnos, y nos dedicamos un poquito más a estudiar cómo potenciarla. De eso hablaremos un poco más adelante.
El autor define a esa fuerza encargada de todos esos procesos como “fuerza vital”. Dice lo siguiente:

A dicha fuerza la denominamos habitualmente fuerza vital. Sabemos que existe, que posibilita la vida, que es el regulador fundamental del organismo y sabemos también que la intimidad de su funcionamiento se hunde en el misterio mismo de la vida.

Al hablar de la enfermedad, dice lo siguiente

De lo dicho se desprende que la producción de enfermedad podemos considerar, en términos generales, dos variables
a) los agentes productores de enfermedad
b) los sistemas del organismo encargados de neutralizarlos
En la última década se está reconociendo cada vez más la importancia de este segundo término en el proceso de la conservación de la salud, y se está explorando con interés creciente la intimidad del funcionamiento del sistema inmunológico como así también aquellos factores que actúan estimulándolo o inhibiéndolo.
El sistema inmunológico no solo actúa frente a las enfermedades infecciosas, también está en el centro de las investigaciones de otra gran enfermedad de la época: el cáncer. Las células cancerosas presentan alteraciones en su estructura como consecuencia de severos trastornos en su proceso de producción. Pero todos producimos, en alguna medida, células alteradas en su estructura. Lo que ocurre es que cuando el sistema inmunológico funciona de un modo correcto las identifica rápidamente, las fagocita y metabólica sus componentes. Cada vez más se está dirigiendo el foco de la investigación hacia el sistema inmunológico para descubrir qué es lo que perturba su capacidad de reconocer y neutralizar las células cancerosas.

El análisis que hace de la enfermedad, y sus dos grandes factores, me parece genial. Por un lado, todos aquellos agentes del entorno a los que estamos expuestos: virus, bacterias, toxinas, traumas físicos y un largo etcetera. Por otro lado, y desde mi punto de vista, mucho más importante, esos sistemas que todos tenemos que nos permiten luchar contra ellos, curarnos y sobrevivir. Durante mucho tiempo, la ciencia ha estudiado todos estos factores externos, creyendo que si pudiéramos controlarlos, controlaríamos la enfermedad, pero cada vez más se centran más en los factores internos, en qué afecta su función y cómo podemos fortalecerlos, como un mecanismo mucho más eficaz para luchar contra la enfermedad. Esto es vital. Por mucho que queramos no vamos a conseguir eliminar todas las bacterias, ni vamos a poder evitar los disgustos o accidentes, pero lo que sabemos es que cuanto más fuertes estemos, mejor podremos luchar y repararnos. Un paradigma distinto en el que el foco está en cada uno de nosotros, algo que podemos controlar y mejorar, y dejar de luchar contra tantos y tantos factores sobre los que no tenemos mucho control.

SALUD Y AUTOCURACIÓN
Esta breve reseña acerca de la autorregulación y las funciones del sistema inmunológico nos introduce en la razón de ser de los cambios que se han producido en los últimos años en la concepción de la salud. Estar sano ya no es concebido tanto como la ausencia de enfermedad sino más bien como la capacidad de curarse de las enfermedades potenciales que el organismo alberga, es decir, la capacidad de resolver los problemas que enfrenta y de recuperar el equilibrio una y otra vez.

Esta nueva percepción de la salud llevamos tiempo utilizándola en la consulta. La OMS en los años 40 empezó a definir la salud como algo más que la ausencia de enfermedad, y me agrada saber que dejamos, poco a poco, de basarnos en la presencia o ausencia de síntomas para definir la salud, y nos centramos cada vez más en la idea de que lo que realmente mide lo sanos que estamos es cómo funcionamos: esa capacidad de adaptarnos a nuestro entorno, de reparar los tejidos y resolver los problemas.

La Salud es una de las principales prioridades para todos, o eso creo. Pero para conseguirla, tendremos que empezar a responsabilizarnos, aprender y aceptar qué tal vez no valga solo con sentirse bien…

Estamos todos en el camino. Un abrazo y mi mayor deseo para que aquellos que lo necesitéis, vayáis recuperando la salud poco a poco y eficazmente: desde dentro 🙂

 

Ana

 

 

 

About This Author

Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.

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