¿Que somos realmente?

  • 22 octubre 2015

Cada vez se oye más que no somos lo que pensamos, ni lo que sentimos ni lo que hacemos. Que lo que realmente somos es algo más que es capaz de observar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

Estoy en pleno descubrimiento de Ken Wilber. No es un escritor de novelas. Es un escritor que comparte con todos nosotros su visión de la vida, de la ciencia, de la religión y de la espiritualidad. Una mente brillante a la que estoy feliz de haber descubierto.

Hoy comparto un texto que me he encontrado en su libro “Gracia y Coraje”. Un libro en el que nos relata y comparte el proceso que él y su mujer Treya hicieron los años posteriores al diagnóstico de cáncer de mama de ella. Todo un proceso lleno de sufrimiento, de momentos de gozo y de búsqueda de un sentido. No he terminado el libro pero a pesar de la duerza de la historia os recomiendo a todos que lo leáis.

De momento y hasta que ocurra, aquí tenéis un fragmento que me llamó la atención:

Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo. Puedo ver y sentir mi cuerpo, pero el verdadero Observador no es eso que puede ser visto o sentido. Mi cuerpo puede estar cansado o excitado, enfermo o sano, sentirse ligero o pesado, ansioso o tranquilo, pero eso no tiene nada que ver con mi ser interno, con el Testigo. Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo.

Tengo deseos, pero no soy mis deseos. Puedo conocer mis deseos, pero el verdadero Conocedor no es eso que puede ser conocido. Los deseos van y vienen, flotan en mi conciencia, pero no afectan a mi ser interno, el Testigo. Tengo deseos, pero no soy deseos.

Tengo emociones, pero no soy mis emociones. Puedo sentir y experimentar mis emociones, pero el verdadero Experimentador no es eso que puede percibirse y experimentarse. Las emociones pasan a través de mí, pero no afectan a mi ser interno, el Testigo. Tengo emociones, pero no soy emociones.

Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos. Puedo ver y conocer mis pensamientos, pero el verdadero Conocedor no es eso que puede ser conocido. Los pensamientos vienen a mí y luego me abandonan, pero no afectan a mi ser interno, el Testigo. Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos.

Por lo tanto, afirma tan concretamente como puedas: soy lo que queda, un puro centro de conciencia, un Testigo inmóvil que no se ve afectado por todos esos pensamientos, emociones, sentimientos y sensaciones.

 

Estos conceptos no son fáciles de entender. Racionalmente cuesta, y vivirlo dentro todavía más porque estamos acostumbrados a identificarnos con lo que sentimos, con nuestro cuerpo, con lo que pensamos etc… Nos identifiquemos o no, no tengo duda de que somos algo más que todo eso, porque las emociones van y vienen, y nosotros no. Nuestro cuerpo cambia a lo largo de la vida, y nuestra esencia no. Nuestros pensamientos varían incluso a lo largo del día, pero nosotros, lo que está dentro, no.

De eso se trata creo yo. De ser capaces de observar lo que sentimos, pensamos o somos a nivel físico intentando entender, aunque sólo sea un poquito,  que somos algo mucho más grande que todo esto.

Mi vivencia personal:

Hace 5 años tuve un accidente bastante serio. Los detalles los tenéis en este artículo, pero simplificando os contaré que 600 kilos se me cayeron en la pierna derecha y me tuvieron ingresada 3 semanas con la gran incertidumbre de saber si volvería a andar o no. Recuerdo observar mis miedos y el de los demás, peor recuerdo una vivencia realmente bonita en la que me dí cuenta de que yo no era mi rodilla, y que mi felicidad tampoco estaba ahí. Supe en ese momento que sería capaz de ser feliz aunque no volviera a andar, porque estaba realmente conectada con algo más grande dentro.

Las circunstancias no afectan. Algunas situaciones nos ayudan a vivir un poquito más cómodos y algunas nos ponen realmente en aprietos, pero si somos capaces de conectar con lo que realmente somos, con eso que no se ve afectado por las situaciones cambiantes y nos agarramos a esa fuerza, las situaciones seguirán siendo las que son, pero seremos capaces de adaptarnos de otra manera.

Con ese sencillo ejercicio os dejo 🙂

 

About This Author

<p>Al terminar mi cuarto año de medicina tuve mi primer contacto con la quiropráctica, y al profundizar en su conocimiento encontré un nuevo sentido a todo.</p>

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